
Según la teoría liberal de Locke, el Estado debe seguir una política de mínima intervención, sustentado esto, en la convicción de que cada individuo buscará lo mejor para sí mismo y para otros, siendo la tarea del Estado, corregir los casos de incumplimiento. Los franceses llamaban a esta forma de pensar liberalismo, y resumían la idea en la siguiente expresión: laissez faire, laissez passer “dejar hacer, dejar pasar”. ¿Qué frase no? Y aunque pienso que la doctrina liberal en un sistema político tiene sus pros y sus contras, me quedo con la frase “dejar hacer, dejar pasar” para explicar lo que podría ayudarnos a resolver algunas situaciones en el ámbito mental y espiritual.
Sabemos que existen leyes en el universo de cumplimiento inexorable, como la causa y el efecto: Si un toro se escapa del ruedo déjalo pasar o sus cuernos te embestirán. Si un automovilista te empuja a aumentar tu límite de velocidad, ve al otro carril, déjalo pasar si no quieres exponer tu vida y la de tus acompañantes. Es probable que no tengas la culpa de la arbitrariedad de los otros, pero aún así, debes salir de su esfera lo más rápido y con la mayor precaución posible.
¡Se trata de no impactar con los demás! Dice el Kibalión que las causas superiores están por encima de las inferiores, y medirte a golpes con un gigante te constriñe a la observancia de la ley del más fuerte. Es probable que la “extra masa corporal” de tu contrincante sea una ventaja en tu contra y termines en el suelo. ¿Que manera de aprender no?
No se trata de ser cobarde, ¡sólo más inteligente! La próxima vez que alguien se acuerde de tu madre agrádesele el cumplido y da marcha atrás. “Laissez faire, laissez passer” ¡Déjalo hacer, déjalo pasar! ¡No choques! Si alguien pretende estrellarse contra ti ¡esquívalo! Se trata de máxima seguridad. Eres importante para ti y para los tuyos. Si deseas armonía ¡busca la armonía! Si deseas seguridad ¡busca seguridad! Créeme, no es malo escapar y menos si pueden perjudicarte. Dar la otra mejilla no significa dejar que otros abusen de ti, sólo ser tú mismo quien establece los límites. Recuerda que la respuesta blanda aplaca la ira. Esta es una maravillosa clave para neutralizar la fuerza de quien, preso del dolor y del sufrimiento, desea descargarse contigo. ¡Medítalo!

1 comentario:
Se aplica el dejar hacer, dejar pasar como estrategia en otros campos y hasta funciona, pero en economía esa doctrina ha dejado solos devastación y pobreza. He aquí el actual ejemplo de crisis económica cuando se deja en manos de poderosos especuladores financieros el manejo de la economía mundial. El Estado no ha funcionado siquiera como lo planteó Locke: no regula, no protege al pequeño ahorrador o al consumidor común. No confundamos el dejar pasar a un toro a dejar pasar fraudes financieros como los actuales, los de 2008-2009.
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